Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta muerte. Mostrar todas las entradas

viernes, 26 de junio de 2015

Tres tardes y una muerte inacabada


Fuimos.

Horas de amor inconfesables.
Gritos de sexo fláccido, mentiras
llegando tarde a la disculpa.

Tardes de subterfugios frágiles.

Reclamo de mañanas muertas
en la reminiscencia.

Fuimos.

Constantemente lúcidos y extraños
como las notas pútridas del cántico
a lo que nunca tuvo la grandeza
de aquellos dioses encontrados.

Fuimos

la luminosidad del imposible.

Dibujo de dos cuerpos ofuscados
en un argayo puro de romance.

Fuimos.

El cataclismo de los rojos-sangre.

El desamparo de la despedida.

La nulidad.

La muerte

de todas las bellezas que no existen.


B.B.




miércoles, 9 de enero de 2013

La espera


¡Ah! Si pudiera detener el tiempo,
como la muerte.
Es fácil para ella destruirlo,
borrar el grito de las horas pútridas
sin contemporizar esos latidos
que avanzan condenados por los días.
La noche llegará. Seré la nada,
y soñaré con algo que no importa.
Encarcelada en mis oscuridades
podré agonizar en paz
sin más dolor que el que la vida otorga.

EJB

jueves, 29 de noviembre de 2012

Supervivencia





La vida es una cola donde esperamos la llegada de esa señora tan fea que es la muerte. Algunos aprovechan el tiempo para hacer grandes cosas, pero todos intentamos olvidar para qué estamos allí. Trabajamos para ganar dinero que nos permita comer, mantener a la prole y tener un lugar donde dormir. Nos aseamos, nos vestimos, salimos a la calle, nos cansamos, hablamos, comemos y si podemos nos divertimos para llegar al final del día y descansar. A la mañana siguiente, vuelta a empezar. Creo que Nietzsche se refería a este ciclo repetitivo de los días cuando planteó la teoría del eterno retorno.
Nacer, crecer, reproducirse y morir. Y mientras, la tristeza y la felicidad van y vienen para hacer de ésta, nuestra supervivencia, una espera menos monótona. No hay más.

martes, 16 de octubre de 2012

Gusanos

By EJB



Se esconden en las tumbas, en las grietas
los gritos condenados de la ausencia
en una desdichada comitiva:
se arrastran por el fango con la muerte
buscando restos pútridos de nada.
Gusanos que remueven sangre seca
de heridas que jamás cicatrizaron.

E.J.B.