martes, 31 de enero de 2012

De la experiencia (Ensayos de Michel de Montaigne)



Collage by E.J.B.
¡Todos somos locos de remate! «Ha pasado su vida en la ociosidad», decimos: «Hoy nada hice.» ¡Pues qué! ¿no habéis vivido? Ésta no es solamente la fundamental, sino la más relevante de vuestras labores. «Si se me hubiera adiestrado en el manejo de las empresas magnas, dicen habría puesto de relieve de cuánto era capaz.» ¿Habéis sabido meditar y gobernar vuestra vida? pues realizasteis de entre todas la mayor de las humanas obras; para que naturaleza se muestre y ejecute, el acaso en nada tiene que intervenir; igualmente, aparece aquélla en todos los estados sociales, y así tras el telón como sin él. ¿Supisteis elaborar vuestras costumbres? pues hicisteis más que quien libros elaboró; ¿fuisteis diestro en el descansar? pues realizasteis mayores hazañas que quien se apoderó de imperios y ciudades.
La más eximia y gloriosa labor del hombre consiste en vivir a propósito como Dios manda; todas las demás cosas: reinar, atesorar, edificar y otras mil no son sino apéndices y adminículos, cuando más.
Podéis leer los Ensayos completos en www.cervantesvirtual.com


viernes, 27 de enero de 2012

La mano de Berta


Primera radiografía de una parte de la anatomía humana. La mano es de Berta, la esposa de Wilhelm Conrad Röntgen, descubridor de los rayos X.

Sobre la exquisitez

Albrecht Dürer

Llamamos exquisito a todo aquello que nos regala un placer inconmensurable. Los sentidos, al reconocerlo, se confabulan para anunciarnos que este instante es un privilegio. Y me pregunto: ¿Podemos retenerlo? ¿Puede clavarse en la memoria? ¿Es posible mantener la herida abierta para que fluya, purpúrea y eternamente, y acuda a salvarnos cuando nos amenaza el vacío?

E.J.B.


miércoles, 25 de enero de 2012

Madame Bovary




Escóndete, Emma. Recuerda que acabaste muriendo
porque no existe lo que estás buscando.





martes, 17 de enero de 2012

lunes, 16 de enero de 2012

Renoir

Pierre-Auguste Renoir, La leçon de piano.

¿Hay algo más bello que la imagen de un ser humano tocando el piano?


sábado, 14 de enero de 2012

Mientras dormía

By E.J.B.

Abandoné mi sombra en un redil de sombras,
herida entre figuras rasgadas por el fuego.
Desposeída ya de toda oscuridad,
lancé lo que quedó al rojo del crepúsculo.
Por fin era la nada, colgada en el vacío
procaz de la quietud. La nada sin retorno.
                                                     
E.J.B.

                                                                                                                

sábado, 7 de enero de 2012

Sombras sobre el Hudson


Esta magnífica novela narra la vida cotidiana y las introspecciones de un grupo de amigos judíos que sobrevivieron al holocausto y se establecieron en los Estados Unidos. Isaac B. Singer (1904-1991) nos ofrece un retrato minucioso de los personajes (su fe, sus costumbres, sus contradicciones, sus anhelos y sus vivencias) con un savoir faire incuestionable, unos diálogos veraces y una estructura que se va consolidando a medida que avanza la historia. Es una obra de reflexión, equiparable a La montaña mágica de Mann por su solidez y su trasfondo filosófico, donde es fácil rendirse y abandonar, pero vale la pena alcanzar la cima porque al llegar, uno se da cuenta de que ha subido un peldaño más en la escalera de la sabiduría.
La imagen superior corresponde a una nota personal del escritor a Mirra Ginsburg (1909-2000), autora bielorrusa afincada en los EEUU desde 1928, editora, investigadora y traductora del ruso y el yiddish (Singer escribía en este idioma), y conocida también por sus deliciosas adaptaciones y  traducciones de cuentos para niños.



martes, 3 de enero de 2012

Me gusta leer

Estoy de acuerdo con quien dice que los buenos publicistas son a menudo poetas, auténticos magos de la palabra, y este vídeo lo demuestra. La voz (sumamente atractiva) y el juego tipográfico se conjugan a la perfección para que cualquiera se rinda ante su evidente calidad. Pasen y vean. No les defraudará.
http://youtu.be/oX1LM9HIk_s

jueves, 29 de diciembre de 2011

Sine nobilitate

Existe una teoría anónima sobre el origen de la palabra esnob. En la época medieval, cuando sólo las clases elevadas tenían el privilegio de instruirse en las dos universidades más emblemáticas del viejo continente (Oxford y Cambridge), había unos pocos afortunados sin título nobiliario entre jóvenes miembros de la realeza y la aristocracia. Se cuenta que, en los documentos internos de la institución, al lado del nombre de los estudiantes de rango inferior se anotaba la abreviatura s. nob., que significaba sine nobilitate (sin nobleza). En la actualidad, y según el diccionario, esnob es aquella persona que quiere aparentar distinción, clase, inteligencia y buen gusto, o sea, persona afectada, falsa, que disfraza con las actitudes y la manera de vestir de la clase alta su auténtico yo.
Intento inculcar a mis alumnos que el progreso se adquiere a través de la cultura del esfuerzo, que instruirse sólo es divertido cuando se adquiere consciencia de lo aprendido, y que aunque no lleguen a utilizar algunos saberes, poseerlos les permitirá reconocerlos y agradecerlos en los demás. No me canso de repetirles que “conocimiento es poder” (F. Bacon), que los profesores estamos con ellos (no contra ellos) para darles la oportunidad de enriquecer sus mentes y su futuro. Los que aprovechan este privilegio (que los hay) se ven interceptados por los que se niegan a aceptarlo. Algunos padres no tienen tiempo, humor ni ocasión para inculcar seriamente a sus hijos valores como el respeto, la austeridad, la higiene personal, los buenos modales, el estudio y la constancia. La incomunicación entre progenitores y vástagos se nota en las aulas. Llegados a este punto, desearía que esnob no fuera un término abyecto, ya que la naturalidad y el libre albedrío en las relaciones sociales dejan de ser agradables cuando se confunden con la falta de respeto, la dejadez en el vestir y la incorrección del lenguaje verbal y no verbal, parámetros que degradan -pienso yo- la semántica de la palabra civilización. Una pequeña dosis de afectación y falsedad en este aspecto no vendría nada mal. A fin de cuentas, a menudo acabamos siendo lo que aparentamos ser, y ser educado ennoblece.
E.J.B.

miércoles, 28 de diciembre de 2011

Imperativos

Huye de ti, del tú, de tus ciudades.
Te llamarás Desconocido y Solo.
Perdido a lo mejor entre las nubes
encontrarás tus sueños clandestinos.
Tendrás para tus versos mil excusas
y en tus papeles verbos tan extraños
que sólo un dios podrá despedazarlos. 
Estampa tu silencio en la llovizna,
recoge tus fonemas del vacío.
Machaca tus plegarias sin sentido
y deja que se claven en el frío,
en las heladas sombras del infierno.
Sabrás entonces ser sin ser juzgado,
señor de la verdad en tus altares.
E.J.B. 

martes, 27 de diciembre de 2011

Mens sana

by E.J.B
Vives en el planeta de los libros. Libre, libras contra la ignorancia batallas sin librea, pero eres esclavo rendido de miles de historias que acaban siendo tuyas. Eres absolutamente feliz en un espacio rodeado de volúmenes que esperan, acogedores, tus manos posándose en sus lomos. Son los deseados, los compañeros del silencio y de la música, el preludio de tus sueños, los salvadores de tu espíritu, la luz de tu jardín secreto, las llaves del olvido y los destructores implacables de la intemperie. Buscas en ellos y siempre encuentras. Les abandonas y se quedan allí, contigo, con sus cuerpos inmóviles y sus palabras en el regazo letárgico de las estanterías. Olor a papel y madera que envuelve tus pasos hacia ellos. Terminas uno y te quedas huérfano, desamparado. Acoges otro entre tus manos y  vuelves a sentirte como en casa.
E.J.B.  

lunes, 26 de diciembre de 2011

La soledad según Petrarca

Francesco Petrarca (1304-1374), considerado el primer humanista de la historia moderna, nos legó un delicioso tratado: De vita solitaria, donde recurre al género epistolar para argumentar primero las bondades de la soledad como refugio ideal de sabiduría y virtud, y  para ejemplificarla después tomando modelos de hombres (religiosos, paganos y míticos) que eligieron esta forma de vida.
La tesis final de la obra es la de proponer la soledad como la única base a partir de la cual se posibilita el verdadero diálogo con el yo, y por tanto, el encuentro de la plenitud intelectual y espiritual.
Es un libro totalmente contemporáneo en el aspecto de que permite reinterpretar el positivismo de un estado (la soledad) no deseado e incluso condenado por la sociedad actual. El que aprende a disfrutar de la propia compañía no puede sentirse sino privilegiado. Y es que el ser humano, a través de los siglos, no ha perdido su esencia. Es posible vivir con austeridad, con sencillez, aunque no seamos ermitaños ni ascetas. La riqueza sólo se saborea cuando nos damos cuenta de que no la podemos tener más cerca, de que la llevamos a cuestas, y que sólo depende de nuestro ego ser capaces de encontrarla.
"La soledad sin los libros es un exilio, una cárcel, una tortura: pon en ella la cultura y resultará la patria, la libertad, una fuente de placer."

En busca del tiempo perdido

E.J.B.
Quiero los libros que no he leído, las músicas que no he escuchado, las personas que no he conocido, la libertad que no he saboreado, los paisajes que no he visto, los manjares que no he probado, los sueños que no he tenido. La búsqueda de la sabiduría es un viaje interminable. Asentada por fin en la madurez, me he dado cuenta del tiempo que perdí durante mis años de juventud, ocupada en mi ego y encerrada en la comodidad del conformismo. No sabía entonces que aprender era la llave que abre la puerta del mundo interior, que el conocimiento era la base de la riqueza y que el esfuerzo tenía recompensa.  Crecer es saber que la tristeza, la soledad y la ignorancia se pueden combatir desde la constancia, la serenidad y la esperanza, y que éstas se adquieren viviendo y actuando en coherencia con nuestra idea de virtud. Nos habremos equivocado, esto es inevitable, y volveremos a cometer errores -seguro-, pero con ellos a cuestas vamos fortaleciendo nuestra capacidad para aceptarlos como simples y útiles lecciones de humildad. Todo se consigue si se persigue, pero sin que la prisa prevalezca sobre la paciencia. Nuestro objetivo no tiene que ser encontrar el jardín más bello, sino cultivar nuestra persona para crear uno -aunque sea pequeño-, florecer en él y experimentar el placer y el honor de compartirlo con los demás.
E.J.Bernhart

sábado, 24 de diciembre de 2011

Leonardo da Vinci en Londres

Collage by E.J.B.


Acabo de leer Gioconda, de Lucille Turner. Es una primera novela de una autora inglesa acostumbrada a jugar con los versos, y se nota lo justo, aunque esperaba un tono más denso. Se trata de una biografía veraz del genio, bien documentada y narrada en presente de indicativo, donde descubrimos su relación con la joven Lisa, su enigmática musa, y el porqué de su gusto por escribir al revés.
A mi también me complace practicar la caligrafía de derecha a izquierda.
Casualidades de la vida, ahora en la National Gallery de Londres se expone una amplia muestra de la obra de Leonardo da Vinci. Si fuera una de las afortunadas personas que tendrán el privilegio de visitarla, seguro que sería víctima del síndrome de Stendhal.
Entradas agotadas.

viernes, 23 de diciembre de 2011

La insoportable levedad del ser

M. Kundera
En los dos primeros capítulos que sirven de prefacio a la narración de la historia de una pareja, Milan Kundera se sirve de la idea del eterno retorno de Nietzsche para tejer una reflexión sobre la carga que suponen todas nuestras acciones.
"Si cada uno de los instantes de nuestra vida se va a repetir infinitas veces, estamos clavados a la eternidad como Jesucristo a la cruz. La imagen es terrible. En el mundo del eterno retorno descansa sobre cada gesto el peso de una insoportable responsabilidad. Este es el motivo por el cual Nietzsche llamó a la idea del eterno retorno la carga más pesada".
Esta afirmación del filósofo alemán no ha estado comprendida por sus predecesores. A lo mejor no deberíamos tomar esta teoría de modo literal. Puede que Nietzsche se refiriera a que nada se olvida, y por lo tanto, todo vuelve. Un hecho amargo volverá amargo. Por lo tanto más nos valdría construir instantes cuyo recuerdo dulcifique este futuro retorno que es la memoria. Lo grave es que es difícil, por no decir imposible, que todas las historias sean placenteras, sin carga alguna. Con esto, adquiere sentido la siguiente cita de Kundera:
"Cuanto más pesada sea la carga, más a ras de tierra estará nuestra vida, más real y verdadera será.
Por el contrario, la ausencia absoluta de carga hace que el hombre se vuelva más ligero que el aire, vuele hacia lo alto, se distancie de la tierra, de su ser terreno, que sea real sólo a medias y sus movimientos sean tan libres como insignificantes.
Entonces, ¿qué hemos de elegir? ¿El peso o la levedad?"
"Parménides respondió: la levedad es positiva, el peso es negativo.
¿Tenía razón o no? Es una incógnita".
A partir del tercer capítulo, el autor nos adentra en la relación de una pareja, en la vida de dos seres cuyo destino de complace en no dejarles libres de cargas. Son dos seres condenados a sobrellevar el peso de una compañía que no les da sino dificultades, pero se aferran a ella como el sediento al manantial. De ello se extrae que sin problemas, sin contrariedades, sin renuncias, la vida carece de sentido. La levedad, un destino de absoluta placidez, lejos de la realidad a veces cruel, no lleva sino al vacío. El ser necesita cargas, hacer sacrificios para saber que es capaz de soportarlas, para sentirse útil, para saber que está vivo y que tiene que pasar a la acción. Lo bueno de todo ello es que el pasado no se olvida, pero al recordarlo, cuando es la hora del retorno, su repercusión cambia. La perspectiva temporal, el distanciamiento, nos devuelve las realidades pasadas más dulces, atenuadas por la pátina de Cronos. Luego llegará el momento de repasar lo hecho y constatar que ha valido la pena:
"Para ti tu trabajo lo era todo, mientras que yo puedo hacer cualquier cosa y me da exactamente lo mismo. Yo no perdí nada. Tu lo perdiste todo.
-Teresa -dijo Tomás-,  ¿no te das cuenta de que aquí soy feliz?